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#Científicos temen que el polo magnético de la Tierra enloqueció



Desde hace muchos años los seres humanos hemos sabido utilizar a nuestro favor el campo magnético de la Tierra. Por ejemplo, fuimos capaces de crear brújulas que nos ayudaran a guiarnos a la hora de navegar por el mar. No solo eso, sino que le debemos nuestro uso cotidiano de Google Maps desde nuestros smartphones. Por eso un cambio significativo en el polo magnético del planeta nos haría las cosas más difíciles.
Precisamente de eso estaría preocupada la comunidad científica en este momento. Según reporta Nature, el polo magnético de la Tierra se estaría desplazando a un ritmo inusual y poco conveniente.
Recordemos que el polo norte geográfico y el polo norte magnético son dos cosas distintas. El primero se ubica en el punto más septentrional del mundo, mientras que el otro está a una distancia de 1.600 km en dirección a Canadá. Eso sí, está en constante movimiento.
Normalmente el movimiento del polo magnético no suele ser un gran problema pues no es mucha la diferencia para quienes dependen de su ubicación. Tan solo se movía unos 15 km anuales hacia Siberia, por lo que los geólogos del mundo solo necesitaban reunirse cada cinco años para actualizar su posición y hacer un nuevo modelo de declinación magnética.
La última vez que hicieron esa labor fue en 2015, y desde entonces han pasado muchas cosas. Un año después de hacer el modelo se dieron cuenta que el polo magnético se había desplazado por fuera de las previsiones. Esto traduce en que este punto se está moviendo cada vez más rápido hacia Siberia y que además el modelo que debía funcionar hasta 2020 tendrá que ser actualizado prematuramente.

¿Cómo ocurrió esto?

Lo primero que se ha visto es que la velocidad de movimiento del polo magnético ha cambiado radicalmente en los últimos años.
En la década de 1990 su desplazamiento pasó de 15 kilómetros por año a unos 55 en el mismo periodo de tiempo. Sumado a esto, se cree que en el 2016 hubo una sacudida de parte del campo magnético. Esta, proveniente de las profundidades de Sudamérica y el Océano Pacífico Oriental. Seguramente por eso se desajustaron los cálculos.

Por supuesto, se sabe que los campos magnéticos surgen del movimiento del hierro líquido del núcleo de la Tierra. No obstante, se desconoce a ciencia cierta qué produjo los cambios en el comportamiento del núcleo.
Hipótesis señalan que ondas 'hidromagnéticas' producidas desde las profundidades del núcleo serían las responsables. También se considera que un chorro de hierro líquido de alta velocidad en el subsuelo de Canadá podría estar detrás de todo.
Lo que sí es claro es que hay que corregir el error cuanto antes. Por eso los geólogos deberán reunirse este mes para corregirlo. La cita estaba planeada para el 15 de enero, pero el cierre de gobierno de los EE.UU. retrasará la discusión para el 31 de enero. Mientras tanto, los sistemas de navegación estarán funcionando de una manera más inexacta de lo normal.