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#Mexico: ¿Quién daña más a López Obrador (@lopezobrador_) , Noroña o Manuel Velasco? (ANÁLISIS Y RESPUESTAS)



“No se necesita aprobar un examen de IQ para ser senador”. Mark Pryor
“Hace falta que algo cambie para que todo siga igual”. Giuseppe Tomasi di Lampedusa
“¿Hasta cuándo, senador Monreal, vas a abusar de nuestra paciencia?”. Parafraseando a Cicerón
En su columna de este miércoles en Reforma, Sergio Sarmiento se pregunta si la relación entre el diputado Gerardo Fernandez Noroña y el presiente electo Andrés Manuel López Obrador se podrá mantener “cordial” en caso de que el primero insista en protestar ruidosamente cada vez que se le pegue la gana, inclusive contra sus propios compañeros de Morena. 
Sarmiento parte de dos supuestos equivocados:
(i) que hay relación entre Noroña y AMLO,
(ii) que Gerardo milita en Morena.
No se llevan ni bien ni mal Andrés Manuel y Noroña: simple y sencillamente no se llevan de ninguna manera.
El diputado tan estridente a la hora de expresar su inconformidad ni siquiera milita en Morena.
De hecho, aunque no está registrado en ningún partido, Noroña en la Cámara representa al PT.
Por lo tanto, nada tiene que ver López Obrador en cualquier actividad, buena o mala, que realice Fernández Noroña.
Por lo demás, Noroña simplemente ha protestado, ejerciendo su libertad de expresión, contra dos de los dirigentes de Morena, el diputado Porfirio Muñoz Ledo y el senador Martí Batres.
Es decir, nada indebido o reprochable ha hecho el popular activista. ¿O ya es delito cuestionar a las figuras de Morena?
El caso de Manuel Velasco es distinto. Claramente es un aliado funcional de López Obrador.
Como instrumento de negociación política, el senador/gobernador chiapaneco ha sido un eficaz apoyo de AMLO, sobre todo porque ha actuado como un enlace confiable para el presidente electo con otros gobernadores.
Que Andrés Manuel al proceder de esa manera ponga en duda la eficiencia de Olga Sánchez Cordero, su futura secretaria de Gobernación —a la señora seguramente le ofende que AMLO encargue a Velasco tareas que ella debería realizar—, es otro problema, de ninguna manera menor: ya le pesará al presidente electo que el senador/gobernador se crezca y busque, muy pronto, quedarse con el cargo de doña Olga, lo que será una grilla que a nadie beneficiará.
Aquí lo que interesa destacar es si en el análisis costo-beneficio AMLO gana o pierde con Velasco como uno de sus operadores.
En mi opinión, el presidente electo pierde al tener tan cerca al senador/gobernador, y bastante.
Pierde el presidente López Obrador y, también, pierde Morena porque está podrido mucho de lo que Manuel Velasco ha hecho recientemente.
Lo que ayer hicieron los senadores de Morena —votar primero en contra para inmediatamente después votar a favor de una solicitud de licencia de Velasco— los exhibe como carentes de independencia.
Como ocurría en los tiempos del viejo PRI, a los senadores de Morena les dieron línea y se disciplinaron tanto que, en cuestión de horas, cambiaron de opinión. Levantadedos.
Los senadores de Morena avalaron las maniobras absolutamente inmorales del señor Velasco, que había modificado la Constitución de Chiapas para poder ser su propio sustituto.
El que peor se vio fue el senador Ricardo Monreal, jefe de todos sus colegas de Morena, que se pasó de zalamero en la defensa de Velasco.
¿Qué ocurre, Andrés Manuel? Se suponía que así no iban a ser las cosas en la Cuarta Transformación de México.
Qué pena que los Monreal y los Velasco estén usando el cambio político para que todo siga igual; en efecto, tal como eran las cosas en los viejos y feos tiempos del autoritarismo priista.
¿Qué daña más a AMLO, las protestas de Noroña, seguramente ruidosas de más pero pacíficas y legales siempre, o las maniobras indecentes de Velasco y su acólito senador Monreal?
Andrés Manuel sabrá responder a esa pregunta.