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Los perritos: Desplazados invisibles de la emergencia humanitaria en #Venezuela / #Mascotas #Perros #Animales



Un par de gritos y un chillido alteran la calma en El Saladillo, un populoso sector de la capital zuliana. A lo lejos, se alcanza a escuchar: “fuera, fuera. Vamos pa‘ lla”, palmadas y el sonido de las piedras mientras repican en el pavimento. Son las 7.00 de la mañana y los vecinos que se asoman para averiguar la “novedad”, no alcanzan a observar nada extraño, solo a una mujer de la tercera edad exaltada, que permanece al lado de un vertedero de basura y balbucea groserías.
Al preguntarle qué sucede, responde: “otra vez el perro ese jodiendo en la basura, la próxima vez no lo voy a pelar”. Claudia, una de sus amigas, le comenta: “déjalo quieto que el hambre lo está matando”. La escena, es un abreboca del día a día de pecas, nombre ficticio del can debido a que los vecinos lo conocen solo de vista, el cual fue abandonado en una esquina del Centro de Maracaibo, donde languidece por las calles frente a la mirada inerte de miles de personas que lo rodean.
La emergencia humanitaria compleja en Venezuela, condena al sufrimiento y a la muerte a unos cinco millones de animales que están en situación de calle, según estimaciones de la Asociación Civil Red de Apoyo Canino.
En medio de la crisis, los perros pierden cada vez más espacios en los basureros y alrededor de las ventas de comida rápida, lugares donde consiguen buena parte de lo que comen, a manos de un ejército de personas que buscan en los desechos sus alimentos y el de su familia, aunado a la disminución de las sobras que las personas sacan a la calle y la sobrepoblación.
La punta del iceberg
La tesis de las organizaciones que trabajan por la defensa y protección de los animales en el país, cobra fuerza al tomar en cuenta que una de cada 10 familias venezolanas come de la basura, según un estudio de la fundación Cáritas y que 8,2 millones de venezolanos aproximadamente ingieren dos o menos comidas al día, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi 2017), elaborada por la Universidad Central de Venezuela, Universidad Simón Bolívar y Universidad Católica Andrés Bello.
En el trajín de sobrevivir, no solo pierden terreno para “alimentarse” o refugiarse, incluso su vida, pende de un hilo. En los últimos nueve meses, dos noticias, al menos, escandalizaron a la población, cuando publicaron las imágenes y el vídeo de tres hombres que despellejaron, descuartizaron y deshuesaron a dos perros, en hechos separados, para comerlos.
Las escenas de perros en situación de calle en Venezuela son de vieja data, sin embargo, las organizaciones consultadas para este trabajo, activistas y veterinarios, admiten que el problema se agravó a partir del 2014 debido a la crisis económica, política y social. Vicente Vila, profesor de anatomía de la Facultad de Ciencias Veterinarias de La Universidad del Zulia (LUZ), señala que no existe un control por parte del estado, las personas abandonan a los canes, los regalan o dejan “a su suerte” en terrenos baldíos. 
Una vida que se derrumba
Desde el mismo instante en el que son echados a la calle, comienzan los maltratos. La desorientación y el temor es el primer estado de indefensión al que se enfrentan. Casi en simultáneo sufren estrés, rechazos y ataques de los caninos que llevan más tiempo deambulando. Los embarga la tristeza que les provoca el abandono de sus seres queridos, la confusión al no comprender lo que sucede, el frio, hambre, sed y abusos de los seres humanos, explica Fanny de Fernández, activista de la ONG Amor Por Los Animales Venezuela.
“Son muy frágiles emocionalmente” y tanto el miedo como la soledad, matizan sus días “repletos de ansiedad” y expuestos a enfermedades que por su estado de vulnerabilidad, son mortales.
Detalla que la cantidad de peludos en la calle aumentó por la “ausencia de sentido de pertenencia que debemos tener con ellos” y la “grave” situación que atraviesa Venezuela. “Se les hace más fácil dejarlos sin un techo. En un mismo día pueden ser atropellados, golpeados, quemados o abusados sexualmente. Hay personas tan indolentes que incluso se van del país y los dejan encerrados en sus hogares sin agua ni comida”.
Un alto porcentaje de los perros que están en situación de calle, alguna vez tuvo un hogar. Menos del 15 por ciento están esterilizados, según el profesor Vila y la organización Animal Naturalis, lo que aumenta la sobrepoblación. Sin un hogar, el promedio máximo de edad que alcanzan antes de morir varía entre siete y ocho años (humanos): el 100 por ciento muere por causas que no están asociadas a la vejes.  
El drama se multiplica
Los especialistas estiman que una perra puede parir anualmente 1.5 veces una camada de entre cuatro y ocho perros. De estos, sobreviven al primer año de vida solo una cuarta parte, debido a que son susceptibles a parásitos, infecciones, moquillo, parvovirosis, desnutrición, maltratos, arrollamientos y no están vacunados. Moisés Gonzales, coordinador de esterilizaciones de la Red de Apoyo Canino explica que los animales adultos que llevan una vida en la calle, tiene ligeramente mayores probabilidades de sobrevivir que uno recién abandonado, porque “aprende” a cruzar los calles y “defenderse”.
Roger Pacheco Eslava, vocero de valores humanos en Animal Naturalis agrega que si el animal es atendido por la comunidad “es probable que viva mucho tiempo, pero si está a la deriva lo más factible es que no pase de dos o tres años en esa condición”.
El menú de las sobras
La consecución de alimentos es una de las mayores dificultades a las que se enfrentan y la basura se transforma en un salvavidas que tarde o temprano termina por hundirlos. De la mugre, ingieren restos de comida como huesos de pollo, carne de res, pasta y arroz, pañales, papeles sanitarios y animales muertos. Por la desesperación de comer “lo que sea”, los peludos consumen en medio del afán restos de vidrios, veneno, plástico, cartón, anime y madera.
Al coctel mortal se suman las cortadas en las patas, nariz y boca, al momento en el que tratan de alcanzar los restos de atún, sardina o jamón endiablado de las latas, atraídos por el olor. Estos “ingredientes” pueden ocasionarles la muerte debido a obstrucciones intestinales, desgarro de órganos o intoxicaciones, según en un trabajo de investigación de Medio Sur. 

Laverdad.com