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Tiempo de cambios, cuando la crisis nos potencia #Venezuela

¿Qué es la crisis?, ¿por qué tengo que “sufrir una crisis”?, ¿cuántas veces he usado la palabra crisis para describir alguna situación de conflicto en mi vida? Pasa que la palabra crisis se ha desvirtuado al utilizarse como sinónimo de problema, complicación, dificultad y confusión.
El diccionario de la Real Academia apunta la palabra crisis como “cambio profundo y de consecuencias importantes en un proceso o una situación, o en la manera en que estos son apreciados”. Por lo tanto, entrar en crisis es iniciar una transformación que podría tener resultados definitivos y beneficiosos, todo depende de la manera como la observemos y pasemos a través de ella. 
Relacionar la crisis con adjetivos como duro, difícil y complicado, nos instala la creencia de que los cambios son dolorosos y de desastrosas consecuencias. Por el contrario, observar la crisis como una oportunidad de encontrar nuevas alternativas de vida, es una experiencia potenciadora que nos lleva a reconocer nuestros talentos y capacidades, más allá de lo que creemos ser en este momento.
Hay juicios que se han ido multiplicando oralmente, como: “la cosa esta fea”, “la situación está difícil”, “todo está mal” o “aquí nada sirve”, pero ¿qué es la cosa o la situación?, ¿cuánto es todo o nada? En la generalización de conceptos colocamos los diferentes aspectos de la vida en un mismo saco y nos lo echamos a cuestas.
Este es el tiempo de ver dentro de ese saco y tamizar nuestras creencias. ¿Cuando digo que “todo está mal” a qué me refiero específicamente?, ¿tengo una carencia económica, un padecimiento de salud o no tolero a alguien? Es importante determinar exactamente qué es lo que “está mal”, para modificar esa situación.
Pero… ¿y si no puedo? Es posible que me asalte la frase “hay cosas que yo no puedo cambiar, como una enfermedad o el precio de lo que quiero comprar”, pues este es el momento de cuestionar mis creencias y establecer, por ejemplo, si estoy enferma, qué es lo que realmente quiero ¿Sentirme saludable? Entonces ¿qué estoy haciendo para sentirme saludable? O siento que no tengo suficiente dinero para comprar algo, entonces ¿qué estoy haciendo para obtener más dinero?, ¿qué otras alternativas poseo?, ¿es esto lo que de verdad quiero o puedo cambiarlo por otra cosa? Las preguntas pueden ser muchas, hasta conseguir la punta del cordel donde estoy enredada. 
La idea es no quedarme estancada en la queja sino forjar nuevos hábitos de pensamiento y de toma de decisiones. Entrenando, practicando, equivocándome, rectificando, volviendo a practicar y aprendiendo, hasta alcanzar el objetivo deseado. Lo importante es comprender que la crisis se vive y la opción de sufrirla en una decisión muy personal. Porque al final, como dijo San Agustín: "No es más feliz quien más tiene, sino quien menos necesita". Hasta la próxima.

Reyna Carreño
laverdad.com